Un ahorro adecuado tiene sentido cuando recorremos el itinerario correcto

Cuando nos dicen que el ahorro debe seguir unas pautas para que sea rentable, muchas veces no nos lo creemos. Pero si queremos ser operativas con esta cuestión no podemos olvidarnos de que, en efecto, conseguir que nuestro monedero tenga buena salud no es algo baladí. En estos casos hay algunas conductas obligatorias de las que no podemos prescindir y que se podrían resumir en cinco objetivos sencillos de cumplir.

El primero de ellos dice que el ahorro no está en todos los sitios, y que hay que acudir a verdaderos profesionales. Imaginemos, por ejemplo, que queremos ahorrar porque hemos tenido una avería, ¿verdad? Es algo lógico, pues no podemos estar sin nuestro coche a pesar de la crisis. Y sin embargo sabiendo buscar encontraremos razones pertinentes para confiar en aquellos negocios que tienen experiencia y trabajan en pro de nuestros recursos. La existencia de sitios así, del estilo de tudesguace, certifica que el ahorro es mucho más viable en sitios que trabajan en pro del cliente.

Segundo punto de interés: si con uno tenemos bastante, no compres dos. Tenemos la costumbre de comprar barato porque nos gusta la relación calidad/precio de muchas marcas blancas. Pero también somos tendentes a caer en los cánticos de sirena del marketing y de la publicidad más agresiva, esa que afecta a nuestro cerebro reptil. Por eso nunca está de más que nos hagamos las duras y tengamos en cuenta el axioma ya dicho: con uno basta.

Tercera estación: si dos productos son parecidos y los ha fabricado una misma empresa nos valen. En efecto, muchas marcas han aprendido que subsistir implica fabricar cosas para otros peces más grandes. Así que estaría bien que le dieras la vuelta a los productos que adquieres y mires quién los fabrica. Estamos seguros de que te llevarás gratas sorpresas…

Cuarto elemento de nuestra tabla periódica: ni se te ocurra hacer caso a los planes de los créditos rápidos. La verdad es que son atractivos, tienen una teoría que nos lo pone todo de color de rosa y solventan nuestras cuitas en el corto plazo. Pero la letra pequeña es tan agresiva y tan perjudicial que al final terminaremos saliendo perjudicados y tendremos que devolver casi el doble de lo que nos han prestado. Así que como esto es justo lo contrario a lo que pretendemos, huyamos de tan complicado escenario.

Y quinta llamada de atención: el ahorro es compatible con la diversión. Dicen que cuando tenemos que guardar dinero en nuestra cuenta corriente, de repente, todo lo que hacemos que nos resulta grato debe desaparecer de la agenda. A esto tenemos que decir: para nada. Nosotras tenemos claro, porque lo llevamos haciendo durante milenios, que un poco de ahorro en el buen sentido es compatible con salir a cenar un día con la familia, ir al cine con nuestro chico o cualquier otra cosa relacionada con el ocio.

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