La nueva normalidad y las escuelas de baile

Abiertos ya los bares, los parques y permitidas las reuniones en espacios cerrados ya solamente nos quedaba que abriesen las pistas de baile. Pero la nueva normalidad no va a llegar de la misma forma para todos, si estás pensando en apuntarte a una escuela de baile en Madrid tras el  COVID-19 te explicamos cómo va a ser.

Una descalada por fases y provincias, viendo el ritmo del avance de los nuevos contagios para echar el freno, es en lo que se convierte las medidas de paseos programados, distanciamiento social y uso de mascarillas  en la  hoja de ruta de la “nueva normalidad”.

Para el baile corren malos tiempos, quizás haya sido el gran olvidado de la desescalada. Se abren bares y nos entregamos a la danza de la verbena, las cañas y las compras. Pero de compañero de danza tenemos al aire, y a dos metros, lo más cerca permitido a otro  ser humano bailando solo.

Al igual que decía la famosa canción “bailar de lejos, no es bailar” por ahora tendremos que olvidar las discotecas, los festivales y las  salas de baile llenas de  gente bailando al ritmo de la música.

En la “nueva normalidad” se permite consumir, pero nada de bailes, con distancia de seguridad y con mascarilla en salas cerradas. «Bailad, bailad; sino, estamos perdidos», son palabras  de Pina Bausch, una de las pioneras de la danza contemporánea.

Y es que con el baile, además  de hacer ejercicio, fortalecer músculos, mantenernos en forma o mejorar nuestro equilibrio y coordinación sentimos que somos nosotros mismos, nos sentimos mucho mejor e incluso conseguimos aumentar nuestra autoestima.

El baile venía ligado a nosotros desde el tiempo de las cavernas, con él hemos transmitido ideas, valores, historia… hemos conseguido vencer etapas oscuras gracias a su práctica, sin contar con el papel que ha tenido en el romancero.

Imaginar un mundo sin baile puede parecernos a muchos  imaginar un mundo gris, de autómatas, un mundo sin natura y sinestesia. Mientras esperamos que el mundo vuelva a su ser, nuestros pies y nuestros cuerpos esperan conscientes de que en algún momento caerá el telón y podrán bailar de nuevo hasta el amanecer.

Mientras, tenemos que conformarnos con que nos dejen escuchar música y retomar las clases de baile pero con otras normativas:

 

Adiós  a los bailes en pareja, por el momento

Una de las primeras modalidades que ha caído es la de los bailes en pareja. Normalmente en las academias de baile a no ser que sean clases privadas las parejas rotan, para que así sea más sencillo aprender  las diferentes formas de indicar que tiene cada uno de ellos.

Ahora, con la distancia interpersonal el contacto se prohíbe y mucho más intercambios de parejas. Cuanto menos contacto haya mejor, por ello tendremos que conformarnos con bailar con la escoba en nuestros domicilios o practicar con nuestra pareja en casa.

¿La solución? Por el momento, si no queremos dejar de contonearnos al ritmo de nuestra música favorita, tendremos que conformarnos con los pasos libre y estilo de las diferentes modalidades.

 

Medidas extraordinarias

Lo primero de lo que nos tenemos que olvidar es de los vestuarios y de compartir  un espacio pequeño en nuestras aulas. Veremos que en muchas de ellas las academias han puesto o bien  cuadrados  con un espacio  o cruces de las que  los alumnos no pueden salir a la hora de bailar.

Las clases se han visto limitadas en el número de  alumnos, ya que hay que asegurar por encima  de todo  que se cumple la distancia de  seguridad. Y algunos horarios también se han visto afectados, para que no todos los alumnos coincidan a la vez saliendo y entrando en las aulas.

Por lo tanto, si vas a apuntarte a una escuela de baile en Madrid primero asegúrate de  que  haya plazas para tu modalidad.

 

 

 

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