Cómo cambia tu vida la intolerancia al gluten

La intolerancia al gluten no se debe de confundir con la enfermedad celíaca, pero aun así cambia mucho la vida de la persona que la sufre. Lo primero que va a tener que hacer es acostumbrarse a que el resto de su vida no podrá tomar nada que lleve gluten y que para eso, tendrá que leer todas las etiquetas de los productos.

Cosas tan normales como ir a hacer la compra al supermercado serán más complicadas al principio, mientras no se aprenda qué cosas puede o no puede comer. Por ejemplo, pedir fiambre en lonchas al charcutero ya no será elegir entre los productos del expositor sin más, sino que habrá que preguntar cuáles hay sin gluten. La oferta se va a reducir significativamente.

Lo mismo ocurre con productos tan comunes como el pan, la bollería o los rebozados que también se tendrán que excluir de la dieta o reducirse a aquellos específicamente realizados sin gluten.

Cocinar en casa

Muchas personas que tienen problemas de intolerancia al gluten tienen un intestino sensible y se encuentran con que las magdalenas sin gluten del supermercado o el pan sin gluten les hacen daño. Esto es fácil que ocurra porque los fabricantes, para darles mejor sabor a este tipo de cosas, usan muchas grasas y mantequillas. Y no siempre son lo mejor del mundo para la salud o para mantener el peso.

Por eso, muchos de los que sufren intolerancia al gluten se acostumbran a realizar sus propios bizcochos y panes en casa y, de esta manera, evitan comer cosas saturadas de calorías. Este es el motivo por el que gran parte de estas personas suelen comprarse panificadoras o aparatos similares.

Las ventajas respecto a los celíacos

Aunque la vida de un intolerante al gluten se complica bastante, no es nada comparado con un celíaco. Por ejemplo, los intolerantes al gluten no tienen problemas con las contaminaciones cruzadas. Es decir, pueden comer cosas que hayan estado en contacto con el gluten sin que les hagan daño, cosa que un celíaco no puede hacer.

Tampoco tienen problema, generalmente, si consumen algo que indica en la etiqueta que puede contener trazas, ya que estas trazas suelen referirse a que los productos se llevan a cabo en fábricas en las que hay otros productos con gluten y puede haber contacto. Pero las cantidades son tan mínimas, en caso de existir, que no desencadenan problemas.

Comer fuera es mucho más fácil para los intolerantes, ya que solo tendrán que elegir un plato que no lleve gluten pero no tendrán que preocuparse por cómo ha sido cocinado o la manera en la que se va a servir.

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