Cuando hablamos de mudanzas o reformas todo no es de color de rosa…

Cuando una decide realizar una mudanza el primer pensamiento que acude a nuestra mente es: esto lo hago yo en un periquete y sin ayuda. Al fin y al cabo solamente se trata de mover unos muebles de sitio, meter algunas cosas en cajas, empaquetarlo todo a tiempo y con cuidado y desandar todos los pasos anteriores una vez que estemos en nuestro nuevo domicilio…

Lo mismo ocurre cuando queremos hacer una reforma para darle a nuestra vivienda un aspecto distinto. Tenemos espíritu aventurero, nos hemos visto todos los capítulos de Bricomanía (ese hombre de pelo tornasolado y ojos azules está de vicio, ejem) y hemos comprado un montón de herramientas para ponernos manos a la obra. Todo pinta, como en el anterior ejemplo, de maravilla…

Pero las situaciones teóricas no siempre se cumplen al 100%. De hecho suele ocurrir que la enorme multitud de cosas que pueden salir mal terminan por hacerse carne y, como imponderables, se anteponen a nuestros planes primigenios.

En estos casos es bueno saber que contamos con recursos ideales para organizar nuestro traslado y poder controlar todos los pasos. O para contratar una cuadrilla de profesionales que nos haga las cosas con sentido común. Por ejemplo, a través de una plataforma virtual como www.informacionsobreempresas.com se pueden encontrar expertos y expertas de todo tipo que nos van a solventar el asunto con profesionalidad. Y porque precisamente la experiencia es un grado, conviene que contrates una de estas empresas para lo que quieras llevas a cabo, sea mudanza, sea reforma. El mayor error que puedes cometer es pensar que la mayor parte de tus cosas puedes transportarlas de manera personal, en tu vehículo o en una furgoneta que la amiga de una amiga de la hermana de tu novio te ha dejado. Lo mismo pasa cuando ponemos un caballete para serrar, empapelamos el suelo para pintar o cogemos el taladro para hacer un agujero. O varios. Seamos serias, el riesgo de provocar desperfectos a tus objetos personales es tan elevado que no merece la pena estropear un mueble o una cristalería por ideas preconcebidas sobre la posibilidad de ahorrar unos euros si acudimos al tan manido hágalo usted mismo…

La paciencia a la hora de llevar a cabo una modificación en nuestra vivienda es algo primordial. Tenemos que ser conscientes de que es un proceso largo, dilatado, que lleva su tiempo. No podemos pretender cambiar todo el mobiliario (sobre todo si éste es muy pesado o abundante) en una sola mañana. Tampoco podemos pretender reformar la casa en un santiamén, así que no pierdas los papeles, respira hondo y piensa que, una vez hayas desprecintado la última caja, una vez hayas reformulado dónde tienen que ir los nuevos tabiques o qué huecos quieres abrir, la cosa comenzará a funcionar correctamente…

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