Confeccionar tu ropa es más sencillo de lo que crees

Cómo nos vestimos comunica quiénes somos. Desde los zapatos hasta los accesorios que utilizamos, muestran algo de nuestra personalidad. Encontrar tu estilo es esencial para poder definir cuáles piezas conforman tu outfit y cuando salgas de compras saber qué puede ocupar tu armario. Sin embargo, si no consigues nada que te convenza, siempre puedes diseñar algo personalizado para ti. Es cuestión de un poco de práctica y de ir atreviéndote a coser.

Una de las ventajas de hacer tu propia ropa es que puedes crear algo a tu medida y con tus características. Con esto en mente, siempre tendrás algo nuevo que mostrar porque puedes hacer una nueva pieza o añadirle algo distinto a una ya hecha. De esa forma ahorrarás en ropa y te asegurarás tener algo original que más nadie tiene. Pero no solo eso…

Crea, cose y remienda a tu estilo

Al elaborar tu vestimenta, puedes seleccionar el tipo de tela que más te guste y te convenga. En ese sentido, puedes adquirir las que son más fáciles de lavar sin perder el modelo que quieres lucir, lo que muchas veces sucede. También puedes trabajar con los cortes que más te favorezcan y añadirle otros elementos que te gusten de otras prendas. El proceso es divertido y las opciones de estampados, colores y texturas ampliarán las posibilidades de confeccionar tus ideas.

Para ello, debes tener en cuenta buscar patrones de las piezas que quieras crear y practicar para que cada vez sea más sencillo de hacer. Al respecto, igualmente, se pueden buscar otros detalles para complementar la creación como cremalleras, botones, lentejuelas, retales de tela y demás accesorios. Incluso, puedes recurrir a la pintura, los parches y las impresiones para hacer algo que tenga tu sello de estilo. Un punto positivo de esto es que sabrás exactamente la calidad de tus diseños y adecuarlos a tu forma de lavar para que no se dañen.

Todo esto involucra que tengas elementos de costura como agujas, hilos, tijeras de tela, alfileres, máquina de coser, cinta métrica y jaboncillo, al menos. Luego, podrás ir adquiriendo más para tener un equipo costurero que te permita llevar a la tela cualquier diseño que desees. Tener una plancha también te supondrá una ventaja y se convertirá en tu aliada para facilitarte la pasada en la máquina o pegar parches a la tela. De la misma forma, alisar telas más delicadas para fijarlas en tu ropa.

Por otra parte, debes tener en cuenta que la práctica hace al maestro y mientras más te nutras de conocimientos y herramientas mejor lo harás. Toma un bloc y empieza a dibujar para plasmar lo que tienes en la cabeza o, simplemente, coge una prenda y añádele tu toque. Una vez le cojas el gusto, podrás inspirarte en otras piezas de ropa para confeccionar las tuyas propias.

Si te emociona la costura, puedes regalar ropa a tus seres queridos y no preocuparte más por el regalo que tienes que buscar. Además de ser un detalle, no gastarás en algo costoso, sino que con tus manos fabricarás algo original que el agasajado apreciará por eso.

Si no te llama la atención la parte creativa, siempre puedes aprender a remendar lo que usas. Este aspecto lo apreciarás cada vez que tu cuerpo sufra algún cambio y tengas que ajustar tus prendas a este sin tener que recurrir al costurero. Esto es saber hacer ojales, agarrar ruedo, zurcir, colocar botones y parches o hacer pinzas y dar puntadas. Los conocimientos referentes a la costura, asimismo, te serán útiles cuando compres algún modelo y tengas que hacer algún pequeño ajuste para que te quede como quieres.